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Dermatitis atópica: la atopia y su piel

La dermatitis atópica, también conocida como eccema atópico, es una de las afecciones cutáneas crónicas más comunes. Se presenta predominantemente en la infancia y tiende a mejorar durante la pubertad. Aunque el conjunto de síntomas varía en la edad adulta, la dermatitis atópica se presenta habitualmente como una afección crónica recurrente, caracterizada por picazón profunda, piel seca y liquenificación.

Síntomas de la dermatitis atópica

La dermatitis atópica pertenece al grupo de afecciones, a menudo concurrentes, englobadas en el concepto de atopia. Se trata de un grupo de enfermedades que desencadenan reacciones de hipersensibilidad: una respuesta de defensa exagerada del sistema inmunológico cuando entra en contacto con alérgenos. Otros síndromes atópicos comunes son la rinitis alérgica (conocida popularmente como fiebre del heno), rinoconjuntivitis alérgica (rinitis alérgica con conjuntivitis) y asma alérgica.

Los individuos afectados padecen episodios recurrentes de eccema en las zonas de predilección, que a menudo incluyen la parte posterior de las rodillas y la flexura de los codos, el cuello y el área del escote. Los pacientes informan de piel crónicamente seca, agrietada y comezón, con mayor pérdida de agua transepidérmica, que es una medida de la difusión del vapor de agua a través de la piel. También existe una variante más leve, en la que el eccema está presente sólo en pequeñas áreas, como alrededor de los ojos o en las extremidades, sin manifestar el cuadro clínico completo de la dermatitis atópica.

Causas de la dermatitis atópica

El término atopia no se acuñó hasta principios del siglo XX. En ese momento, se asoció con una variedad de enfermedades dermatológicas asociadas con picazón crónica en la piel (1). Aunque las causas de la dermatitis atópica aún no se conocen de manera definitiva, existe evidencia convincente de la influencia de factores genéticos, así como numerosos factores desencadenantes que inducen la presentación inicial y la progresión posterior de la enfermedad. Entre los desencadenantes más importantes se encuentran el estrés, los factores ambientales y el microbioma de la piel.

¿Qué papel juega la flora cutánea en la dermatitis atópica?

Solo recientemente, los estudios han demostrado que la flora microbiana de la piel juega un papel crucial en la patogenia de la enfermedad. Los recién nacidos adquieren su flora bacteriana protectora de la piel de sus madres durante y después del nacimiento. Esto puede ocurrir durante el paso a través del canal del parto, a través del contacto físico cercano y / o a través de la leche materna. Ésto, les protege contra los patógenos y promueve el crecimiento de importantes bacterias de la piel que apoyan la función de barrera de la piel (2).

Dependiendo de la localización, la cantidad de humedad y el estado de la piel, el tipo de bacteria presente variará. Los estudios de pacientes con dermatitis atópica en medio de un episodio agudo mostraron una asociación entre la disminución de la variación del microbioma y el aumento de colonización por Staphylococcus aureus (3). Las bacterias provocan inflamación y agravan aún más la piel ya delicada. Ésto, a su vez, desencadena la recaída, un círculo vicioso.

¿Cómo puedo prevenir una recaída de la dermatitis?

El cuidado adecuado de la piel es esencial en pacientes con dermatitis atópica y aquellos que son propensos a brotes menores de eccema. En términos generales, se desaconseja enfáticamente el lavado y enjuague demasiado frecuentes, ya que elimina el microbioma saludable de la piel y permite que los patógenos se propaguen sin obstáculos. Los dermatólogos recomiendan que la frecuencia de las duchas no sea superior a tres veces por semana. Por razones de higiene, se excluye de esta recomendación el lavado aislado de manos, pies y zona genital.

Una rutina diaria de hidratación de la piel ayuda a establecer una película protectora de grasa y reduce la pérdida de agua transepidérmica. Esto mantiene las cualidades protectoras naturales de la piel, evitando la deshidratación y la infiltración de agentes nocivos externos y alérgenos.

Es importante mantener una rutina de cuidado de la piel saludable, no solo durante los ataques agudos de dermatitis, sino también durante los intervalos sin síntomas. Para evitar irritar la piel, se recomienda aplicar cremas hipoalergénicas que contengan ingredientes antiinflamatorios.

Índice

Bibliografía

1. Bhattacharya T, Strom MA, Lio PA. Historical perspectives on atopic dermatitis: eczema through the ages. PediatrDermatol. 2016 Jul;33(4):375-9.

2. Wassenaar TM, Panigrahi P. Is a foetus developing in a sterile environment? Lett Appl Microbiol. 2014 Dec;59(6):572-9.

3. Iwamoto K, MoriwakiM, Miyake R, Hide M. Staphylococcus aureus in atopic dermatitis: Strain-specific cell wall proteins and skin immunity. Allergol Int. 2019 Mar 13.